COLUMNAS

2 curas, 1 strike…

De memoria

Carlos Ferreyra Carrasco

Tema difícil, basta con mirar la exacerbada indignación. de un pueblo, el mexicano, ante el asesinato de dos sacerdotes.

¿Cómo explicarlo?  Quizá el comentario del Papa, un hombre originario de Argentina que antes sólo volteó a vernos para advertir a sus paisanos del peligro de mexicanizarse.

Pudo ser la indignidad de matar a un ser humano ante las imágenes sagradas. Por cierto, el citado humano pasó a plano inexistente, igual que un hermano suyo, al parecer desaparecido.

Los que cuentan, los que indignan, son los confusos asesinatos de los curas de militancia jesuita. ¿Esta es la causa de tanta furia? Doy por sentado que de esa organización interna de la Iglesia Católica, lo mas que sabemos, vox populi, es que son harto inteligentes y muy preparados.

Y a que son propietarios de escuelas de estudios superiores, catalogadas entre las más costosas y por tanto elitistas. Y que Francisco originalmente conocido como Jorge Bergoglio es jesuita y cuando lo nombraron Vicario de Cristo, se hizo notar que era el primero de esa agrupación en alcanzar tal cargo.

Para la memoria: Bergoglio decidió aceptar la invitación a México, cuando denunciaron los trastupijes de Norberto Carrera que en un descuido no sólo se apropia de los inmuebles guadalupanos, sino la derivación de las limosnas por su conducto.

Y eso no, si consideramos que uno de los más importantes, si no es el que más dinero aporta al Vaticano son precisamente los fieles guadalupanos.

Entendamos que el religioso no mostró antes su interés por las masacres diarias, sino hasta que un imbécil protegido por su graciosa afición al beisbol, decidió ejecutar una vendetta personal. Y de paso se antellevó a los dos religiosos.

En los hechos hubo un par de testigos, ensotanados ambos que por ignoradas razones no fueron tocados por el que así, a la distancia, ha sido dictaminado como un hombre ebrio y drogado.

Antes de que sus cómplices se llevaran los cuerpos de las tres víctimas, durante una hora el matancero lloró, pidió que lo confesaran y luego se retiró ante la placidez de sus interlocutores. Eso dijeron ellos.

Fue el primer informe del presidente que a su personal estilo y atenido a sus otros datos, hizo líder al pistolero de un cártel desconocido que llamó Nueva Generación o algo parecido.

En la inmensa lista que tiene en su poder la BBC de Londres y que periódicamente renueva, no existe tal organización. No hay problema, ahora se dice que trabaja con un cierto Salazar que, a su vez, es gato de Ovidio.

Esto significa que el sujeto es un pinchurriento gatillo de alquiler que “era buscado” por autoridades municipales, estatales y federales por varios asesinatos desde 2017, mientras asistían a los torneos de pelota caliente del que de pronto identificamos como promotor beisbolero… intocable, pues.

La presunta furia papal no tuvo el menor efecto en el alma mortal del mandatario. Dos curas muertos son menos importantes que ese estraic pendiente. Y valió el sacrificio, ganó el tabasqueño luciendo un uniforme de la selección mexicana. Ya lo presumirá.

Me adelanto a los defensores del presidente: sin duda un hombre que dedica su vida al servicio de sus semejantes, merece un reposo de vez en cuando.

Los curas, después de todo, daban misa cada semana…

No puedo dejar de lado las furibundas expresiones de la Conferencia Episcopal Mexicana, los togados en pleno. Claro que no por los 72 de la frontera tamaulipeca, ni los doce de San José de Gracia, tampoco las mujeres y los pequeñitos de la familia de religiosos en Tamaulipas.

Las sectas funcionan, no importa el número de sus integrantes. La tribu, el clan, el Gang, la pandilla, la Mara, la manada se cierra para defender a los suyos. Queda claro que “los suyos” no somos los hombres de a pie.
Y digo hombres como genérico admitido de raza humana…

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