COLUMNAS

SE COMENTA SOLO CON… DESPILFARRO

CARLOS RAMOS PADILLA

Lejos de cualquier interpretación personal, juicio de valor o crítica de lo auténtico, lo real e indiscutible es que las tres mega obras presidenciales (que intentó ocultar con aquello de censurar la información por “seguridad nacional”) son un fracaso.

Han salido costosísimas y presentan retrasos que consumen un tiempo ofensivo. No hay planeación, proyecto, impacto ambiental además de que el tiradero de dinero y el daño ecológico son impresionantes. Sabemos que si se hubiera continuado la construcción del aeropuerto de Texcoco (con magníficas calificaciones de expertos internacionales) ahorita por lo menos ya estarían funcionando dos de siete pistas. Desde que se inició Santa Lucía nada está activado y en mini maquetas, vuelos presidenciales a modo, engaños de un transporte en trenecito falso, se intenta convencer que superará a las terminales aéreas de Dubai, de China o de Turquía. Dos Bocas está constantemente paralizada por inundaciones y con violentos conflictos con trabajadores que piden el pago de horas extras.

Una refinería tardía y obsoleta. El Tren Maya cambiando de trazos, con rutas equivocadas, deteriorando lo mismo selvas que reservas ambientales. Destruyendo propiedad privada y hoteles con indemnizaciones ridículas y sin que ninguna dependencia federal cumpla con los compromisos adquiridos de restituir las viviendas demolidas.

Un tramo elevado que se suspende cuando las columnas de soporte ya estaban por terminarse y un partido, el verde, estúpidamente en silencio sólo para seguir colgado del presupuesto y ser rémora de Morena.

La mayor hazaña del presidente fue haber pedido permiso ceremonial a la Madre Tierra en un acto por demás primitivo y ridículo dadas las intenciones. El tren maya tenía un presupuesto original de 161,356 millones de pesos. Para octubre del 2021 la cifra ya iba en 200 mil millones.

El grado de improvisación en las tres mega obras podría ser surrealista pero significa un deterioro grandísimo para la economía mientras el número de pobres se incrementa. Los más sensatos se preguntan cuándo habrá recuperación de la inversión para esos tres proyectos francamente innecesarios y eso que no estamos descontando el valor de haber cancelado Texcoco.

La secretaria de energía Rocio Nahle había declarado en el 2018 que la Refinería de Dos Bocas nos costaría 6 mil millones de dólares. Después fueron 10 mil millones de dólares. En Mayo del 2019 se habla de más de 12 mil millones de dólares. Pero nosotros, la sociedad continuamos pagando altísimos impuestos, tarifas récord en combustibles, demeritando irreversiblemente el entorno ecológico y esperando que cuando acabe este sexenio llegue algún personaje y sistema cuerdo, lúcido, informado y congruente que corrija las arbitrariedades y ocurrencias actuales. Por supuesto sí nos habrá costado otra millonada.

Sería bueno que empezaran a construir amplias celdas de reclusión para varios que ahí van a terminar. Tiempo al tiempo y las cifras de corrupción y dispendio nos darán escalofríos, seguro estoy.
*Conductor del programa VaEnSerio mexiquensetv canal 34.2 (izzi 135)




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