COLUMNAS

La responsabilidad de mantener a flote la economía del país recae en la administración federal 

Víctor Barrera

La responsabilidad primigenia de la administración federal es precisamente, administrar de manera correcta la riqueza del país, de tal manera que todos los mexicanos podamos contar con una mejor calidad de vida. 

Sin embargo esta administración no lo ha entendido y ha confundido, el ahorro por bienestar, cuando no es necesariamente un binomio que siempre ofrezca resultados positivos. 

México aún no sale de la pandemia del coronavirus y la posibilidad de que surja un contagio masivo sigue latente, principalmente porque la gente no toma las precauciones debidas y porque la administración federal ha sido incapaz de establecer una medida sanitaria adecuada para evitar el incremento de contagios. 

Esto se traduce en que a final de cuentas quien terminará pagando todos estos errores, será la población misma por causa de autoridades incapaces de hacer frente a la pandemia. 

Esto ha traído consecuencias graves en la economía nacional, el cierre que se hizo de las actividades productivas no fue acompañada de  medidas económicas y fiscales que evitaran que muchas empresas cerraran  sus puertas para siempre ante la falta de la compra de sus productos o servicios que ofrecían. 

Fue contundente López Obrador al señalar que no apoyaría al sector empresarial y que “las empresas que tendrían que cerrar, cerrarían”, lo que se transformó rápidamente en una ola de despidos y desempleo, que arrojo a la lista de la pobreza a 12 millones de mexicanos y por lo menos 6 millones de ellos por consecuencia directa del desempleo. 

El gobierno federal tenía la obligación de aplicar medidas económicas para evitar esta catástrofe pero se quedó inmóvil y solo salió a declarar que no endeudaría al país, confirmando que los empresarios tendrían que “rascarse con sus propias uñas”. 

El gobierno debe administrar la riqueza y fomentarla para después distribuirla en servicios y bienes que mejoran la calidad de vida de todos sus gobernados, no solo de una parte de ellos, no cerrar la posibilidad de que los mexicanos tengan empleos y arrojarlos a la pobreza. 

Pero ante la negativa de salir a los organismos financieros internacionales a pedir crédito, se cerró esa posibilidad y continúo aplicando una política económica equivocada.  

Desde el inicio de la administración, López Obrador ha soñado en colocar a Pemex, principalmente y a la CFE, como las empresas productivas más fuertes del país, el camino seguido es inyectarle a la petrolera cerca de mil 500 millones de pesos, pero esta ha arrojado solo números rojos, y una lista de familiares de su titular, Octavio Oropeza, cobrando sueldos  en la nómina de Pemex.  

De haber utilizado todo ese dinero en la compra de pruebas covid-19, los resultados catastróficos, así calificados por el subsecretario de salud, Hugo López-Gatell, no  hubieran aparecido. 

Pero también aplico una política incorrecta en el sector eléctrico al sacar las inversiones privadas de este sector, para hacer de CFE, la única empresa monopólica para generar  la electricidad que se necesita en el país, dos errores  contundentes, CFE, no tiene las instalaciones para generar la energía eléctrica necesaria, y tampoco las inversiones que se necesitan para aplicar en la creación de ellas. 

 Esto provocó la salida de inversiones importantes en el país y una ola de demandas en contra de la CFE y el gobierno federal, que de perder tendrá que gastar recursos públicos para pagar a los afectados. 

Con ello también cerró las puertas a la generación de energía por métodos naturales, porque para López Obrador, generar energías a través del agua, viento y calor solar es un  Sofismo, no conoce que desde antes de generar energía con carbón, como lo pretende seguir haciendo,  la gente ocupaba el calor del sol, la fuerza del viento y agua para generar energía. 

Nuevamente México está en riesgo de parar sus actividades económicas y que nuevamente  la economía siga en picada  como fue el resultado del primer semestre de este año, la solución la tiene el gobierno federal y es hacer lo que le corresponde, inyectar dinero público, de todos los mexicanos en reactivar sectores productivos, establecer un acuerdo con la iniciativa privada para evitar que este sector cierre la fuentes de empleo y manejar de una manera prudente los recursos y no seguir echándolos aun barril sin fondo como lo ha sido en esta administración Pemex o cerrarse a la inversión extranjera. 

El próximo año es eminentemente político y esta administración deberá analizar su proceder, los ciudadanos de  Coahuila e Hidalgo ha demostrado no querer más a Morena y lo que signifique el proyecto de la 4T.

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