COLUMNAS

¡Compórtese Presidente!

*Deje sus traumas, sus rencores, su ira, sus odios y frustraciones

Socorro Valdez Guerrero

¡Ni callo ni dejo mi país!, y a usted, si a ¡Usted! Señor presidente, exijo, ¡respete! Respete no mi libertad de criterio, expresión e ideología, sino a ¡Todos! Si hacemos mal, aplique la ley, si ellos son corruptos, métalos a la cárcel.

La ley, no se consulta, como los derechos, no se ruegan ni imploran. Usted, y sus actos, ¡ofenden! Hasta sus gestos humillan. Su sonrisa y ademanes, insultan. ¡Ya basta! Compórtese como Mandatario, no como villano. Usted, es una persona igual que todos nosotros, obligados también a respetar, aunque a usted, más que a nadie, se lo mandatan las leyes, las normas sociales y la ¡Constitución!

Una Carta Magna, que con libertad, decisión propia, autónomía y compromiso, juramentó respetar. Desde que asumió el poder sólo impone, divide, enquista odio. Enjuicia e insiste en hacer daño y lastimar. En no respetar la libertad de expresión ni de pensamiento de quienes no coincidimos con sus métodos y formas de gobernar.

Usted señor presidente, me empujó a no mirarlo con respeto, a perder ese principio de honrar su investidura presidencial. No usaré su lenguaje corriente y ofensivo, porque me reduzco a su nivel, y ¡No! Soy igual que usted ni merezco a un presidente como usted. Sepa usted, que toda mi vida manifesté libremente la verdad, lo que pensaba y pienso. Lo hacía, y a veces todavía lo hago, sin tacto, sin sensibilidad. La vida y los golpes, me llevaron a eso, a ¡Enfrentarme como usted! Lastimé con mis palabras, mis acciones y mis modos. Trabajé y lo sigo haciendo para cambiar las formas, porque entendí, sí, son fondo.

Y aunque soy sólo una persona sin mayor posición, trato todos los días de medir mis verdades para no lesionar. Lo veo a usted en su magnitud de acciones, y me avergüenzo de mí misma, de mis actos pasados. No quiero ser más la que por emitir una verdad, ofenda e insulte, como lo hace usted.

Hay formas de hacer entender a quien está mal. No tan soberbio, tan prepotente ni majadero. Trato hoy de respetar a quien disiente, a quienes disciernen, aunque con usted, reconozco, cuesta trabajo y no puedo, porque es quien acusa con falsedades, empuja a la violencia y denosta sin argumentos. No repetiré lo que bien le dijeron 650 intelectuales, científicos y periodistas, porque si es sensible, reconocerá ¡Tienen razón!

Todo lo que acusa, son sus fobias, sus miedos, sus frustraciones, sus golpes pasados, por eso los menosprecios.

Señor, usted desvió la verdad, y cree que ser presidente, le permite ser mentiroso y manipulador. Y no, ¡no!, porque daña de magnitud, y duele. Duele, porque usted conduce mi país y dirige a mis compatriotas.

Que vea en otros, lo que usted padece, son traumas y rencores que debe tratarse, yo lo hice en su momento para transformar mi ira y mis odios, mis propias frustraciones. Que triste ha de ser su vida, su pasado, y más su presente que no quiere cambiar. Aún está a tiempo de controlar sus demonios.

Le quedan cuatro años para revertir los daños. No pase a la historia por sus frustraciones y su autoritarismo. No permita la desilusión de quienes creyeron en usted. Es ruin, es vil que manipule y les diga mentiras. Es triste saber que aún confían en usted y ¡Los engaña!

Nosotros, los que no confiamos en usted, no somos enemigos ni apoyamos a mafias ni somos corruptos. No nos ataque, mejor demuestre que nos equivocamos, no con su violencia verbal y sus sarcasmos.

Si no cambia por los mexicanos y el país, ¡hágalo por sus hijos! No hay peor pesar que saberse ridiculizado ante sus hijos. No hay peor dolor que compruebe lo vil que es, que vean a su padre vilipendiado por muchos. Que triste ha de ser en quien aún es pequeño, saber que desprecian a quien él ama.

Yo no hablo en voz de nadie, no represento a nadie, hablo desde mi corazón, desde mi experiencia, mi sentir y mi percepción, no de reportera adicta a su profesión, que disfruta la libertad de escribir, de criticar, de pensar, aunque segura estoy ni me lee ni sabe que existo.

Hablo, como una persona más, orgullosa de su país, que le gusta la verdad, la honestidad y la lealtad, y cometió errores al ejercerlos y promover sus valores. Yo no necesito agruparme ni respaldarme con nadie para decirle, ¡cambie las formas, que son fondo!

Tampoco hacer huelga de hambre, inmolarme, destruir, manifestarme o plantarme en el Zócalo, porque eso no resuelve, aplicar la ley, sí, además me quiero y respeto a terceros. Únicamente desearía tenerlo de frente y con la libertad que me da mis derechos, exigirle ¡Cambie el rumbo! No destruya más. No se ¡Autodestruya!

Se lo demando, porque aunque nunca fue usted un hombre que admiré, en algún momento confié en sus palabras y su cacareada esperanza. Y hoy compruebo, es ¡Mentiroso, vil y enfermo de odio! No es la primera vez que personalizo mi pensamiento hacia usted. Es la segunda misiva que le escribo. Y esta va del alma, del corazón, de mi tristeza de ver a un hombre que debiera conducir a mi país, y lo ¡destruye! Daña a su gente, a la que confió.

La otra carta, lo reconozco, iba cargada de enojo, de odio, de dolor por la muerte de mi hermano. Hoy hablo desde mi tristeza y melancolía porque me duele quienes creen en usted y los engaña.

No se imagina lo que vivimos a puerta cerrada las familias, aquellas que no vemos esperanza y rumbo. Aquellas que a diario vemos cómo sobresalir al desempleo, a la violencia a la inseguridad. No sabe que desolación.

No entiende que su actuar, ¡decepciona! Y cancela nuestro rumbo. Le confieso, me desmotiva seguirle. Soy de acciones y nunca como hoy, no veo futuro. Quisiera levantarme, liderar y formar grupos para llevarlo a ¡Juicio! Castigarlo con las leyes por sus torpezas y múltiples daños.

Cambiar de ¡Presidente! Y meter a la cárcel a su hermano, a sus funcionarios corruptos e indolentes. Investigar a sus hijos, y tirarle el teatro antes, antes de nuevas elecciones. ¡Y hacerlo!, no simularlo, como lo hizo con sus antecesores, que no irán a la cárcel como merecen o como lo hacen senadores del PAN y muchos otros.

Quisiera dar mis últimos esfuerzos en dejar ejemplo de ¡no, más daño al país ni a su población! Eso me levantaría de mi tristeza. Accionar y mostrar empuje, dar más de mi, y no sólo criticar, usar la ley. Por mi familia, por mi entorno, ¡por mi país! Y no por heroica, sino por dejar algo a mis nietos.

Lamento conocer mis limitaciones y aunque muchos piensan igual que yo, en otras luchas que emprendí, comprobé que hay prioridades. Hoy y lo entiendo más, sin esa utopía de antaño.

En serio, ¡ya basta! Usted debe entender que aunque sea presidente de la República, debe respetar, y no emitir improperios ni acusaciones y menos escupir vulgarmente ofensas.

No sé si fue Voltaire o la escritora británica Evelyn Beatrice Hall, eso es lo de menos, lo que importa es que usted lo entienda y lo asuma: “Podré no estar de acuerdo con lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo”.

Related posts

Jaime Cárdenas, la otra mafia del Poder

RELEVANTE MX

SATIRICOSAS

RELEVANTE MX

PODER Y DINERO

RELEVANTE MX

Leave a Comment