Relevante MX
COLUMNAS

El sector energético un lastre para los mexicanos

Víctor Barrera

México necesita de un sector energético que le permita desarrollarse para enfrentar la competencia internacional y seguir captando inversiones que a su vez originen mayor productividad, empleos y por supuesto una mejora salarial, que sea competitivo en el marco de la reciente firma del T-Mec.

Y no se siga siendo un pesado lastre que debemos subsidiar todos los mexicanos con el pago de nuestros impuestos a compañías como Pemex que mes a mes generan solo perdidas.

Sin embargo al parecer a la presente administración no le interesa y su política energética está encaminada a imponer su proyecto contrario a la racionalidad económica, al medio ambiente y al futuro, en pocas palabras desea destruir la reforma energética aprobada en el 2013 bajo el argumento de la corrupción que desato.

Es cierto que Emilio Lozoya es el resultado de la corrupción y que posiblemente habrá más implicados, pero esto no demuestra que la política energética aplicada fuera totalmente negativa.

En los últimos años se desarrollaron proyectos que atrajeron inversiones, crearon empleos y salarios favorables, esto con poca inversión gubernamental, lo que significó el alto desarrollo del sector industrial en el país.

Ahora, el caso Lozoya ha sido encaminado a confundir y desacreditar la reforma del 2013 con un uso político, sin observar que esto traerá consecuencias más negativas que positivas, es decir, México está poniendo en juego el potencial del sector: pero también, como lo señalamos renglones arriba, se pierde la oportunidad de ser un foco de atracción de inversiones precisamente cuando más lo necesitamos.

La forma en la que se pretende echar abajo la reforma energética solo perjudica aún más la obtención de capitales y los aleja más, esto como consecuencia del cambio en las reglas de manera intempestiva y arbitraria. Hecho que sabotea y retrasa el camino de modernización y apertura y nos coloca 50 años atrás con la instalación de modelos anacrónicos, cerrados, monopólicos, opacos y altamente perjudícales al medio ambiente.

México no puede seguir sacrificando su futuro por una venganza eminentemente política, y si hubo actos ilegales en el proceso de aprobación de la reforma energética, que se denuncien, prueben y, en su caso, sancionen bajo el marco de la ley sin sobreponer un interés político sobre los de un país.

La apertura que permitió la reforma energética arrojo resultados positivos, porque estos se dieron bajo la supervisión de instituciones reguladoras con independencia y solidez técnica que vigilaron que la licitación de los concursos a los que se sometió cada proceso del sector energético fueran legales y transparentes.

El interés de inversionistas de todo el mundo fue sobresaliente desde el arranque. En hidrocarburos, en un entorno de precios deprimidos, en las rondas de licitación se adjudicaron 111 contratos que han ejecutado inversión y contribuido con el pago de contraprestaciones e impuestos por cerca de 11 mil millones de dólares. Permitió incrementar la producción en barriles diarios de petróleo que dejaron una utilidad del 74 por ciento para el Estado, pero sobre todo se sentaron las bases para asegurar un abasto de gas competitivo, algo fundamental para la industria y el crecimiento económico.

Debemos resaltar que antes de la reforma energética Pemex ya no tenía capacidad de inversión, y menos en áreas para exploración y producción de crudo en áreas no convencionales, donde está el grueso de nuestras reservas prospectivas y con la inversión privada se logró reactivar esos procesos. Generando también un mercado en la distribución de la gasolina bajo la ley de competencia.

En lo referente a la electricidad, junto con el desarrollo de un moderno y robusto mercado eléctrico mayorista con bases firmes para la transición energética, se lograron subastas sin precedentes a nivel mundial para reducir al Estado el costo de generación de la energía a través de tecnologías renovables.

Estos procesos dieron lugar a inversiones por más de 9 mil millones de dólares para construir infraestructura que permitirá que uno de cada cinco hogares mexicanos funcione con energía verde, principalmente eólica y solar.

Además de que se cumplió con el objetivo de abaratar la energía. La industria tiene acceso a electricidad y gas de costo competitivo. Gracias a los nuevos generadores eficientes, el Estado puede reducir sus pérdidas en el subsidio al suministro eléctrico a los hogares.

Sin embargo todo esto no ha sido analizado y valorado en la nueva administración que ahora, repito, pretende regresar a la generación de energía electiva a través de combustóleo con el costo colateral de más pérdidas económicas y emisiones de efecto invernadero, y peor aún, contaminantes como dióxido de azufre y partículas PM 2.5 que pueden acelerar las muertes prematuras por enfermedades respiratorias en nuestro país.

En el sector petrolero Pemex ha dejado mayores pérdidas en casi dos años de la presente administración, las cuales han sido subsidiadas con recursos públicos, “dinero del pueblo”, sin tener una mejora.

Pemex ha perdido el grado de calificación lo que le imposibilita obtener inversiones a través de asociaciones para compartir riesgos porque los números cada mes siguen siendo rojos y alarmantes.

Es por todo esto que deberemos exigir al gobiernon federal cambie su política energética a favor de evitar seguir echando dinero público a un barril sin fondo y con poco futuro.

Related posts

La misoginia…

RELEVANTE MX

No es Cuba, sino los mitos geniales de la revolución cubana y Fidel Castro

RELEVANTE MX

Se Va Romero Dechamps, Muere Arturo Castro y hay Nueva Procuradora

RELEVANTE MX

Leave a Comment