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La compra de medicamentos durante y después de la epidemia en México

Víctor Barrera

A veces la urgencia de querer enfrentar una pandemia como la que todo el mundo enfrenta con el covid-19. Hace que las decisiones no sean precisamente analizadas y esto trae como consecuencia en el corto y mediano plazo algunos inconvenientes.
Este es el caso de la reciente aprobación, en fast track, que el Congreso de la Unión realizó a las modificaciones de la ley de adquisiciones con el objetivo de permitir que el gobierno federal pueda, sin licitaciones, contratar a través de organismo internacionales e intergubernamentales, medicamentos necesarios para mantener la salud de los mexicanos.
De entrada es una buena medida, si entendemos desde el punto de vista de urgencia que en estos tiempos México presenta para poder acceder a la vacuna contra el covid-19 y con ello menguar la cantidad de fallecimientos y contagios que prevalece en el país.
Pero, esta urgencia impidió a los legisladores mirar las diferentes aristas que podrían ser negativas en varios rubros de interés para México.
Empecemos a deshebrar estos problemas, primero al no existir un organismo que pueda vigilar las compras de medicamentos que se realicen, bajo la urgencia de evitar más riesgos y contagios, se puede abrir la puerta a la corrupción, elemento fundamental de combate en las promesa de la presente administración.
Es cierto que se ha señalado que este gobierno tiene un convenio con la Organización Panamericana de la Salud (OPS), pero no significa que las puertas se han cerrado a la corrupción, porque no hay reglas y normas que regulen las compras, lo que nos remite al viejo dicho, en arca abierta hasta el más justo peca.
En segundo lugar que riesgos implica para el sector salud esta aprobación sin haberse analizado con tiempo, si tomamos en cuenta el mes de la aparición del primer brote del coronavirus en China que fue en diciembre del año anterior y que se tomó como una amenaza a nivel mundial, por lo menos fueron siete meses para que esta modificación de ley hubiera sido lo suficientemente discutida por las y los legisladores de nuestro país.
Lo que no significa que estos errores permanezcan, sino que los legisladores deberán trabajar para evitarlos.
Nuestro sector salud, lamentablemente, carece de algún sistema en cuanto a la medición de medicamentos necesarios y como se realiza su compra y distribución, no porque el país sea bastante grande o las necesidades en cada región sea distinta, sino porque estas características nunca se han tomado en cuenta para realizar una medición real.
Si en las ciudades el desabasto de medicamentos es alto, imagínese en las comunidades donde solo existe una pequeña clínica o un consultorio para atender por lo menos a mil quinientas o dos mil personas, lo que deja de manifiesto que nuestro sistema de salud no ha establecido una oficina de estadística que nos permita ver con claridad el mapa de salud del país.
Lo anterior ya ha sido subrayado, desde hace varios años, por el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), la carencia de este sistema de medición hace a nuestro sistema de salud trabajar a ciegas y no con tiros certeros sobre qué cantidad y calidad de medicamentos se debe comprar para distribuir en todo el país.
Esto se demuestra cuando la población sabe que no se cuenta con los insumos necesarios para tratar a los pacientes y proteger al personal de salud por las denuncias que hemos visto en los periódicos.
La OPS, solo fungirá como intermediario de tal manera que una vez que se realice la compra de los medicamentos estos se dejarán en puertos, fronteras o aeropuertos, por lo que la distribución a más de 22 mil unidades médicas quedará en manos de la distribuidora estatal que este gobierno creara a ex profeso, en este punto la distribución y traslado de los medicamentos de entrada incrementará su costo. Y la forma en la que se realizará, que probablemente sean las fuerzas armadas quienes lleven a cabo esta tarea, para “reducir estos costos”, pero si habrá un costo.

El tercer riesgo que ya no estará en la compra o distribución de medicamentos, será la poca o nula compra de medicamentos a la industria farmacéutica establecida en el país, lo que significará reducción de producción y por consecuencia reducción de personal, aumentando con ello el número de mexicanos que directamente o indirectamente trabajan para esta industria.

Pero lo más importante es designar ya al que órgano encargado de supervisar las compras y todo lo demás, que debe ser totalmente autónomo, o lo contrario solo se abrió un poco más a la puerta a la corrupción en México, o no lo cree así usted.

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