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El COVID se paseó en la FGR y la muerte se las cobró

* ¡Es pretexto de huevones! Decía la directora de Recursos Materiales; al final, también se contagió

Socorro Valdez Guerrero

¿Muerte por COVID19, y negligencia con homicidio culposo? La duda invade la mente. Retumba. Abril y mayo meses ¡Fatales! Junio se espera peor.

Era el día 28 de abril y en la Fiscalía General de la República (FGR) lo sabían: el COVID19 se paseaba en Recursos Materiales y Servicios Generales. Se instruía asignar guardias y usar cubre bocas, era zona de riesgo, y por omisiones e indolencia de jerárquicos, el peligro de contaminación los amenazó.

El virus se regaba entre su personal. A principios de mayo ¡Confirmado! Presencia del COVID19 en la FGR. La enferma, María Guadalupe Serrano Zariñana, directora general adjunta de Recursos Materiales de esa institución.

Antes, sin tapujos descalificaba públicamente hasta la veracidad en la existencia del virus. No trabajar por esa causa, sostenía: “¡Es pretexto de huevones!”, aunque oficialmente ella y otros directores, habían enviado a su personal un correo el 28 de abril, a las 14:27 horas, para usar cubre bocas.

Días posteriores, el dos de mayo, y a consecuencia del deterioro en su salud, Serrano Zariñana comprobaba la aparición del virus y por consiguiente el contagio real en ella y el peligro en que puso al personal de esa fiscalía.

Aún así, empleados que pidieron su anonimato, confirmaron: ¡”¡No usó nunca cubre bocas!”.

Luego obligadamente se ausentó de sus labores. Previo a ello, el 27 de abril, se emitió un documento personalizado con número FGR/CPA/DGRMSG/CA/COVID19/0477/2020, que firmó Marivel Ibarra Reyna, coordinadora administrativa de la DGRMG en esa institución para que, sin importar, el protocolo de emergencia sanitaria, los empleados laboraran diariamente, el argumento: “Sus funciones eran esenciales” y trabajaron en forma normal como si no hubiera emergencia sanitaria.

El protocolo y las medidas de actuación ante COVID19, que se emitió desde el primero de abril, y cuyas copias fueron enviada a los correos de nueve personas de esa y otras áreas, que incluyó al doctor Alejandro Gertz Manero y al sindicato, se ¡Ignoró!

La misma contagiada se negó a asumir las medidas preventivas y regó el ¡Virus! El miedo y la incertidumbre por contagios rondaba en los pasillos y entre los empleados. Comenzaron los rumores de contagios, se comenzaban a hablar de enfermos, aunque, poco más de 30 trabajadores, recibieron ese comunicado en el que les instruían trabajar, se sabía cada vez de más personas con síntomas de COVID19.

Entre ellos Gerardo Valdez Guerrero, que se desempeñaba como “enlace”. Cinco días después él caería muerto a consecuencia del virus. Otro compañero cercano, también fallecía sólo un día antes por la misma causa.

Eso generó más temores entre empleados, sin sensibilidad en los superiores para aplicar medidas sanitarias, acciones de protección a su personal y menos las guardias como previamente les habían comunicado. Trabajaban diario y sin proteger al resto del personal.

Todos los mencionados en el correo previo, seguían en esa área aún cuando estaba confirmada la presencia del virus ahí y ¡Más contagios!

Para el cuatro de mayo, se había enviado un correo a Ibarra Reyna para justificar un día de inasistencia de al menos cinco personas -incluía al fallecido Valdez Guerrero- por cuestiones de “revisión médica ya que asistieron en días pasados a las instalaciones de Río Pilcomayo y por la contingencia donde se ha marcado esta semana y la próxima con más alto riesgo de contagio”, revela el justificante.

Después sabrían que otras dos personas más tenían los mismos síntomas por COVID19. A pesar de ello, en esa área para sus funcionarios, entre los que estaban Timoteo Morales García, director general de Recursos Materiales y Servicios Generales, Marco Alejandro Sánchez Puente, director de Transporte e Ibarra Reyna, “las funciones eran esenciales y prioritarias para asegurar la continuidad y correcta operación y funcionamiento de las actividades administrativas y sustantivas” de la fiscalía.

Sin embargo, Sánchez Puente, tomó sus precauciones personales al conocer que “la jefa” -su superior- había dado positivo a COVID19.

A través de mensajes de texto que envío a algunos de sus subalternos lo advertía: “lo más seguro es que no asista a la oficina hasta saber mi situación, yo por obvias razones me haré la prueba.

Los mantengo informados de cómo procederemos”. Morales García confirmó de ese contagio por COVID19 a personal cercano el dos de mayo y sabía que su jefa se había sentido mal, desde el 28 de abril.

Todos los demás, aún con el contagio y con el diagnóstico de ¡Positivo! En Serrano Zariñana, seguían laborando.

La salud minó en dos trabajadores con los cuales la relación de Sánchez Puente, no era afectiva, porque aún con síntomas, él les insistió cumplir, “aunque fuera desde casa, porque si no, ¿cómo pagarían esos días, o serían a cuenta de vacaciones?”, pues su desempeño al frente de la FGR era ¡Esencial!

Finalmente ya no lo fue, dejaron de cumplir porque ambos ¡Fallecieron! Uno el seis de mayo, el otro al día siguiente.

Posteriormente, casi a once 11 días, de conocer de contagio y luego de muertes, no hubo más remedio que asignar roles para guardias en los que aún estaban vivos.

El virus se había paseado a su antojo, había contagiado y a dos, uno de ellos con casi 20 años de servicio a la institución, los habían entregado a la muerte.

¡Entiéndelo! Exige, tienes derechos laborales e insiste en tu protección, para que no te pase a ¡Tí! Ni te lleve la muerte.

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