COLUMNAS

Padrotevirus

De memoria

Carlos Ferreyra Carrasco

Hay dos novelas que caracterizan el espíritu, el complejo de inferioridad que padecemos los mexicanos y cuyas principales víctimas son la clase pudiente, o los que aspiran a ese nivel social.

Los autores de cada una de esas obras son Carlos Fuentes y Luis Spota. Coinciden en retratar una clase alta pretensiosa, vacua y aspiracional que en los príncipes europeos ve la culminación de todo sueño. Y que vivales exhibiéndose como nobles, explotaron fortunas y le dieron callo a las virginales hijas de la riqueza.

Vean si no es así. A la copiadora de novelas históricas particularmente de las obras de Luis González de Alba, le damos trato de princesa y en los hechos la aceptamos como la única noble de las estirpes nacionales. Los Moctezuma, vividores en Europa que han buscado por todos los medios lícitos o no tanto, que los súbditos mexicanos los enriquezcamos, les devolvamos fundos y otras propiedades supuestamente de la corona teotihuacana.

La “princesa” Poniatowska, de apellido materno Amor, pariente de Pita la poeta; de Bernardo, el diplomático y excanciller y además de muchísimos nacionales derivados de esa prolífica familia de los Amor, no es heredera de trono europeo. Pero admitimos públicamente su origen noble y por tal, divino.

Debo confesar una irrefrenable antipatía por dos segmentos de la sociedad que me parecen no sólo inútiles sino ofensivos: los nobles de cuna y los de la nueva nobleza criolla, los políticos y su siempre protegida descendencia.

Aquí colocaré mi misoginia en todo lo alto. Los varones hijos de ex mandatarios, drogos, mantenidos y por poco inteligentes verdaderos muebles que son arrumbados en cualquier rincón, lo que no sucede con las hijas que, la historia habla, tradicionalmente han sido víctimas del padrotevirus.

Para no ir muy atrás, Avecita López Mateos, por su figura le decían Obesita, a la que le llegó su príncipe Romano. El sujeto hizo la América, heredó con su esposa las muy redituables propiedades y en Hamburgo esquina Florencia, instaló una elegante casa de té, venta de repostería fina.

Recuerdo otras yunioresas en Los Pinos, destacadamente las hijas de la gaviota y las propias de Enrique Peña Nieto. Las hijas de la farándula volvieron al ambiente del espectáculo cuando finalizó el contrato de la señora con el mandatario.  Cada chango a su mecate.

Mientras estuvieron trepadas en el carrusel de la fortuna, viajes, ropa en tiendas europeas de marca, prolongadas estancias en hospederías de súper lujo donde frecuentemente eran acompañadas por desconocidos, novios, admiradores o, como dice el título del comentario, enfermitos contagiados por el padrotevirus.

Y si todo aquello era ofensivo, lo es más cuando padre, Peña Nieto, e hija, Paulina, compiten con sus viajes por el mundo, cada cual con su pareja del momento o de muchos momentos. Y se muestran y publican fotos y nos Dejan con la exacta calidad con que nos definió la escuincla con apenas 13 años de vida: pendejos, jodidos, envidiosos y miembros de la prole (proletariza).

La Niña hoy, su padre estrenando güera, visita Dubai, se asoma por Venezia, se retrata con el fondo de la Torre Eiffel y así presume su constante viajar. Con su pegoste un yunior del fútbol, otro de los negocios, como la política, hacedor de enormes fortunas, evasor de impuestos y gran lavadero de dinero.

Tenemos a la mano la fotografía de la infanta con su virus personal, montados en un elefante. Jubilosos con la vida y sin pensar en los “pendejos… jodidos” como los califica la fina y bien educada personita… pero con ese padre…

Related posts

Hemos abandonado valores y hoy la hipocresía nos domina

RELEVANTE MX

¿AHORA SÍ DELFINA? 

RELEVANTE MX

UNA REFORMA DE FONDO

RELEVANTE MX

Leave a Comment