CRÓNICAS

MÉXICO DESDE FUERA

Un mexicano en el extranjero

 

Llegar al aeropuerto es una emoción inigualable, aunque a la vez se siente un temor por los nuevos retos, y una nostalgia por lo que se deja atrás. Las despedidas comienzan tres meses antes; las lágrimas de vez en cuando y quizá diario cuando falta una semana para tomar el vuelo a una nueva vida.  

Retrocedo un poco… Cuando empiezas tu maleta, dependiendo de cuanto tiempo te vayas, comienzas separando las cosas que usarás de las que no, y no falta que escojas cosas que en tu día a día no usas pero que ahora que cambiarás de vida puedes llegar a usar (cosa que en realidad es poco probable que suceda). 

La preparación de papeles, dependiendo al lugar al que vayas, también es emocionante pero aterrador. Y si todo sale bien con esto, pues ya está, puedes seguir adelante con todo lo que falte para ese viaje tan esperado. 

Así mismo, solemos ir de compras por cosas que creemos necesitaremos, como por ejemplo el porta-pasaporte y el identificador de la o las maletas, cosas “super útiles” y que seguramente “usarás” todo el tiempo. Y bueno, no falta el querer renovar un poco el guardarropa, así sentimos todavía más el “nuevo comienzo”. 

Retrocedo más: las despedidas. En realidad es un pretexto para salir de fiesta y beber sin sentir remordimiento y poder llegar tarde a casa (si es que vives con tus padres) a horas no habituales de la madrugara, porque “son tus últimas salidas con tus amigos”. De igual manera, las reuniones familiares aumentan de número y de frecuencia. Cosa que en realidad no está mal, pero ¿No deberías poder compartir con tu familia siempre sin tener un pretexto de por medio? 

Bueno, seguimos…. Ya estás en el aeropuerto, te despides, lloras, tomas fotografías, etc, etc…. Y vas hacia la sala de abordar. Hay quienes deciden irse solos y quienes se van acompañados. Yo tuve la fortuna de irme con mi esposo, así que después de llorar como niña pequeña por despedirme de mi familia y tener que subirme a un avión (me causan terror) pasé a estar feliz por iniciar la etapa del matrimonio con el amor de mi vida en el lugar más hermoso de España: San Sebastián. Que en realidad está en el País Vasco.

El vuelo depende de cuantas horas sean. Yo, que como lo dije antes, le tengo terror a los aviones, puedo decir con certeza que es mucho mejor viajar en vuelos largos que en vuelos cortos. No  exactamente a que se deba. Pero la he pasado peor en vuelos de la CDMX a Acapulco que de Cancún a Madrid. El vuelo es toda una experiencia. No es lo mismo pedir una cerveza en el avión que en un bar. ¿Porque? En realidad no lo se. Al igual que dormir, al menos si no tienes problema con esto, el dormir en un avión es increíble; tampoco sé el porqué. 

Bueno, avancemos. Aterrizar en el lugar de destino es inexplicable. El estómago se aprieta, comienzas a sentir emoción y a estar sumamente feliz de haber llegado incluso con el cansancio de las horas de viaje. Ir por tu maleta. Dependiendo de la aerolínea, y creo que del país también, esperaras mucho o poco para poder recoger tu equipaje. Llegar al piso, casa, apartamento, hotel, hostal, o lo que sea es como un suspiro para el alma (sobretodo tener la certeza de que es lo que pagaste, y que existe).

Después de unos meses en el lugar que tu escogiste para vivir y estudiar, o viajar, o simplemente vivir, comienzas a darte cuenta de cuanto extrañas tu país de origen porque entonces sí: eres mexicano (o de donde seas). Todo te enorgullece y comienzas a presumir TODO lo que en tu país se hace, se come, se tiene, se cree, etc. ¿Pero te querías ir verdad? Y esto no quiere decir que sea una pésima experiencia. Puedes estar feliz de la vida con el cambio que decidiste hacer. 

Si puedes trabajar, comienzas esa búsqueda para tener algo más que hacer; pero no encuentras nada porque resulta que es más fácil encontrarlo en tu país. Claro, aquí necesitas mil y un permisos para poder trabajar. No olvides el idioma (lo normal es revisar eso antes de mudarte) Empiezas amando la comida del lugar, probando sus platos típicos, bebiendo lo que se bebe normalmente, etc. Y después pasas a estar pensando en cómo sería estar bebiendo un tequila o cualquier licor de tu país (el cual encontrarás mucho más caro de lo que te cuesta en tu lugar de origen). Ahora  quisieras unos tacos, unas quesadillas (o lo que sea típico de tu país).  Empiezas a sufrir un poco la distancia. Hay cosas lógicamente que no sueles extrañar, como es el tráfico, las distancias, la inseguridad, la contaminación, entre otras mil. 

La familia, hablar por FaceTime o por Video llamada es increíble al principio. Pero pasan los meses y esos abrazos, besos, peleas, risas, reuniones, etc…etc… hacen falta, podrás hacerte el fuerte, pero pega eh… Las reuniones entre amigos. Las salidas a comer con tus suegros, todo empieza a tener un peso y un valor mayor del que creías…

Comienzas a escuchar comentarios externos de todo lo bueno que dejaste en tu país. Pero ¿cómo te haz venido acá si en México….? Puedes pensar en infinidad de cosas: Tienes millones de museos, escuelas de arte, escuelas de cine, playas hermosas, pueblos mágicos,  la gente es muy cálida…. and so on… Lo piensas no? Pero al principio lo dejas a un lado. En realidad estás en otro país porque te brinda una mejor oportunidad y calidad de vida (probablemente esto sí, no lo descarto para nada). 

Llega un momento de tu travesía en el que te sientas contigo mismo y analizas. Te das cuenta, lo cual es muy triste, que muchas veces necesitas alejarte para darte cuenta de lo que tienes. De valorar muchas cosas. Y de que incluso con las cosas negativas también existen miles más positivas. Es verdad que México no se encuentra en el mejor momento con el ahora presidente Andrés Manuel Lopez Obrador, quien en lugar de unir a la sociedad, parece querer dividir entre “fifis” y “chairos”; quien al parecer (al igual que el anterior Presidente) vive en una realidad paralela en la que no hay inseguridad, hay mejores oportunidades y México va en crecimiento. Pero si analizas los últimos sexenios, ¿con que presidente México ha estado bien? y no hablo de pensar con quien ha estado “menos” peor… sino BIEN.  Probablemente con ninguno. Y quizá yo soy ajena a esta situación porque vivo en un país del primer mundo, en donde puedo caminar por las noches sin miedo, en donde respiro aire puro, en donde como mejores productos, tengo mejor acceso a la salud pública, entre otras mil cosas. Al estar lejos uno enfoca más su tiempo en leer noticias (al menos  yo), informarme más acerca de lo que sucede en mi país. Mi familia está allá y me preocupa saber en donde viven y como va todo. 

Pero también es cierto que empiezas a valorar otras cosas. Hasta ahora no he encontrado playas tan hermosas como las de Oaxaca, o un lugar con tanto color, folclor y tradiciones como las de ese hermoso estado. Tampoco he encontrado ese abrazo amigo que nos dan cuando estamos de viaje por México o simplemente en un restaurante. Esos chistes que mi esposo solía hacer en México que resultaban en una conversación divertidaentre él y el mesero; acá difícilmente te dan un buenos días, buenas tardes, que tal. (No generalizo, hemos conocido gente increíble y lugares fantásticos). El choque cultural que se da al estar en otro país es impresionante. Aún hablando el mismo idioma (en nuestro caso español), hablamos otro completamente diferente. Y creo que es lógico, nos separa una inmensidad de mar de continente a continente, no es loco que no tengamos nada que ver. 

Y no me mal interpreten. He vivido una experiencia increíble y estoy viviendo en un lugar magnífico, no cambiaría esta oportunidad y me considero afortunada de haberla tenido por todo lo que he aprendido y por todo lo que he construido con mi esposo. Pero, hoy más que nunca digo: Soy mexicana y es un orgullo para mí serlo. Reconozco mi raíces y las aprecio, las abrazo. Las tradiciones que tenemos son hermosas e irrepetibles, hoy las valoro y pretendo practicarlas; el trabajo artesanal que nuestros hermanos indígenas hacen es irremplazable y digno de admirar, siempre lo he admirado, hoy más; los pueblos mágicos que tenemos en verdad son mágicos y únicos, creo conocer el 15% de mi país, así que al volver habrá mucho que visitar y disfrutar. 

Una gastronomía que nos permite decir que somos suertudos de contar con tantos ingredientes deliciosos y que fuera del país son considerados como casi “sagrados”; como el sazón mexicano no hay dos, en verdad. Su gente, no conozco lugar (más que Cuba), que te reciban como en México; incluso entre familia y amigos, aunque te hayas visto un día antes, sigue uno saludando a todos como si hubieran pasado años. La música mexicana, hermosa y alegre. Su historia, sus tradiciones, su gastronomía, sus mitos y leyendas. Uno no deja su pasado ni su historia por vivir en otro lado, no se puede ser de dos lugares a la vez.

Ojalá no hubiera tenido que salir de México para ver todo lo que hay en mi país  y que se obscurece con los malos gobernantes, con los sexenios sangrientos, con la desaparición forzada, con los secuestros y asesinatos, con los feminicidios, los asaltos a mano armada, los robos a viviendas. La corrupción. La riqueza extrema de unos y la inmensa pobreza de muchos más. La contaminación y la falta de conciencia acerca de la importancia del medio ambiente. El narcotráfico que sigue en crecimiento. Y la lista continua… Pero también es cierto que volviendo a México lucharé porque mi país sea diferente, porque mis hijos reciban la educación correcta, porque valoren la riqueza en su país (no me refiero a la económica); por no seguir contaminando (es cuestión de elección), y así seguiré encontrando soluciones y propuestas para hacer de México y mi vida allá distinta, la de mi familia. 

Vivir en el extranjero sin duda es una experiencia increíble… Para mí ha sido un viaje hacia el exterior para poder ver el interior de donde vengo. 

 

María Fernanda Trinidad Hernández

@MaríaTrinidadHz

Related posts

JUEGO DE OJOS, Miguel Ángel Sánchez de Armas

RELEVANTE MX

REVIENTAN MORENISTAS CÓNCLAVE DE CÚPULA ESTATAL CON ASPIRANTES DERROTADAS EN LA ENCUESTA

RELEVANTE MX

Julia y Concetta Parte II

RELEVANTE MX

Leave a Comment